Elegir una barbacoa eléctrica
Se han lanzado numerosas barbacoas eléctricas al mercado. Sin embargo, sólo unas pocas son realmente auténticas barbacoas eléctricas. En efecto, numerosas parrillas de mesa se confunden con barbacoas, aunque su funcionamiento es completamente diferente.
Una parrilla de mesa funciona con una reserva de agua cuya finalidad consiste en limitar la salida de humos: las grasas y los jugos de la cocción se cuajan al entrar en contacto con el agua.
Ahora bien, es justamente la vaporización de los jugos de cocción lo que permite que los alimentos conserven su sabor y textura.
Por tanto, es imprescindible que la barbacoa disponga de un sistema de vaporización de los jugos de cocción –la forma de la cuba por ejemplo, asociada a una tapa– y de evacuación de las grasas (bandeja).
El segundo aspecto que es preciso tener en cuenta es la potencia de la barbacoa.
En efecto, para que la carne se ase perfectamente, la parrilla debe alcanzar una temperatura relativamente elevada, lo que requiere cierta potencia. En general, se aconseja elegir una barbacoa con una potencia de 2.200 W o más.
Por último, resulta primordial elegir una barbacoa eléctrica con tapa.
Teniendo en cuenta las limitaciones de potencia que se pueden encontrar en una barbacoa eléctrica, la tapa permite concentrar el calor y cocer perfectamente los alimentos.
Cuando cocinamos con una barbacoa sin tapa o con la tapa abierta, el calor se dispersa y, por tanto, los alimentos se cocinan lo justo. Al cocinar con la tapa cerrada, se optimiza el rendimiento de la barbacoa y los alimentos se cuecen como en una barbacoa de carbón o de gas.
